la parquedad de la parca

Friday, March 31, 2006

 

La idea de cierto morbo se intenta vivificante







Viajando en colectivo a los diversos lugares, con el populacho, puesto que somos--Los Bardos de la Cofradía de los Pesimistas y Derrotados de los Ultimos Que Esperan Ser Los Primeros---somos, decíamos, populacho...
Así que viajando en el colectivo--siempre es mejor que ir en auto, tráfico muy loco como todo por Malos Aires--, rumbo a la Recoleta y a La Chararita. A visitar a José Hernández, Gardel, Perón, Evita Perón, Sarmiento, Lavalle, Dorrego, la gente de SADAIC, los periodistas, y otras gentes, ahora murientes...Y a tantos comunes en simples cruces de madera o en nichos o en panteones--los más bacanes---, algunos lujosos, que lujo, Dió...
Y aquí el texto que un tal Fernando Sánchez escribió por los años 2001, 2002...
Aguantes que hubo tiempos peores...














Visitas a los cementerios

Por F. S.






La idea parece digna del morbo para los normales, con todas las comillas del caso...Visitar a los muertos no suele ser una fiesta. Sin embargo en los momentos de crisis—personales sobre todo, las generales están siempre--, no viene mal...Replantearse las cosas, intentar alguna visión más allá de la estupidez y lo siniestro cotidiano.
Deben sufrirlo las companias sino hay ánimos de hacerlo en soledad. El posible trabajo pesado de los recuerdos...Si se piensa un poco todo es un desastre: el pasado, el presente, el futuro...Desastre sobre desastres sobre desastre...
La idea llega desde los tiempos de infancia, desde la primera visita a lugares semejantes. Un pueblo del interior, una desgracia, un ser querido, y visitar el lugar...Arboles, mucho silencio y entre los muertos algunas desigualdades....Mausoleos y panteones con cierto lujo o no tanto o venidos a menos, y algunos enterrados solo con dos ramas de arboles, con una cuerda al medio de dos, haciendo de cruces...Conmoverse ante ese tipo de entierros, preguntarse que habrá sido de la vida de unos cuantos entre sus nombres y las dos fechas, y el supuesto o real recuerdo de los seres queridos, o que así se dicen, en esas placas de bronce o de lo que sean...






No, visitar tumbas no es una fiesta...Se llega a conseguir algunas sonrisas algo idiotas, personalmente, como forma de aliviar sensaciones un poco indefinibles...El misterio, el dolor, el miedo, lo que fuera...Pero si se caminan esos lugares por supuesto, contra todo posible chiste evasor, no es lo mismo que ver la mayoría de los programas de televisión o radio...Es inevitable tomarse más en serio y preguntarse un poco sobre el sentido de todo en medio del sinsentido general...Se llamará buscar a Dios, el intento de ver un poco más—en vano, por supuesto--, perderle el temor al asunto de la muerte, o como uno quiera llamarlo, cuando el motivo no es visitar a nadie en especial...Solo ver el lugar, preguntarse cosas, y no saber bien que pensar de nada...Buscarse entonces inútilmente respuestas...De esas fundamentales, esenciales y no precisamente de las idioteces de todas partes, con perdón...
Y así era la idea: alguna vez tratar de ver mejor esas diferencias de los muertos y la muerte, por lo menos en este mundo...Que lo que va a estallar es el mundo y nosotros nos reímos del mundo, como le dedicó el poeta chileno Gonzalo Rojas, en unos versos, a una de sus mujeres...Desde amores y rabias visitar esos lugares, con una cámara de fotos, y reflejar y reflejarse de alguna forma en esa idea...







Sólo fueron dos lugares, nada más. Ninguna pretensión de hacer un estudio completo sobre el tema, como critica una estimada compania...Faltarían los jardines de la paz, los cementerios judíos o de otras religiones, los del interior...No, sólo dos, los más inmediatos: el más variado de la Chacarita y el exclusivo de la Recoleta...
En la Chacarita están todas las clases sociales...Desde los lujosos panteones, hasta los nichos—departamentos de clase media y media baja--, y las cruces de madera más modestas en la tierra, como las clases populares...Se pueden visitar algunos famosos: desde Perón hasta Gardel, Jorge Newbery con una escultura impresionante en su frente, y algunos cuantos políticos y sindicalistas que, particularmente, se prefiere seguir de largo...Además están sus calles con autos, con nombres en sus carteles que sólo son números como en algunas ciudades...Son para destacar sus hermosos arboles llenos de hojas cuando llega la primavera...En los días de sol, y sobre todo a la mañana, el cementerio de la Chacarita tiene su belleza...Hasta produce cierto deseo—comenta una compania-- de tirarse en el pastito de ciertos lugares, a tomar sol y hacer una especie de picnic...Acompañar y acompañarse de los muertos, los anónimos, los pudientes, los medios , los populares, los famosos y desdramatizar el enigma.






En la Recoleta todo es más exclusivo. Desde ya nada de tumbas con sólo cruces de madera...Nichos por lo menos y pocos. El resto son mausoleos y panteones lujosos, algunos muy venidos a menos, derrumbados, poco limpios, en total abandono...Otros muy prolijos, hasta con sillas y sillones en su interior; quien sabe que hablará la gente con sus muertos, cuando los respetan y los recuerdan así...Y quien sabe qué historias de abandono o de olvidos o de creerse inmortales o de preferir el recuerdo de verlos vivos, habrá en los lugares con mayor abandono...
En la entrada de la Recoleta figura una lista de sus habitantes más famosos...Desde Sarmiento hasta José Hernandez, dos autores fundacionales de la literatura de este país, con el Facundo y el Martín Fierro, que en vida fueron enemigos... Adolfo Bioy Casares, Macedonio Fernandez...Si hay que querer a los muertos famosos, personalmente en primer lugar siempre los escritores y los poetas...Luego ver a otros, entre los queridos...Los padres de San Martín, y otros... Desde la historia algunos más que fueron enemigos en vida, como Dorrego y Lavalle...Cuanta guerra además en el pasado de los muertos, guerras que de alguna manera todavía siguen en el presente...Está la tumba de Eva Peron, en un panteón familiar, recordada con algunas flores anónimas en su frente...Torcuato de Alvear tiene un lugar impresionante en la entrada, como de un emperador, ninguna flor ...Y así tanta gente, con sus impresionantes esculturas y panteones, de grandes nombres que nadie recuerda demasiado, más allá de sus posibles familiares y quizá ni así...Algunos muy cuidados...Dicen y comentan las malas lenguas que en ese lugar hay lugares que cuestan un millón de dólares...Muertos por lo visto que viven con mayor fortuna que unos cuantos todavía con vida...






Cualquiera puede tener sus gustos personales...Los propios son fotos frente al no tan modesto lugar de José Hernandez, en el impresionante lugar llenos de placas recordatorias de Gardel, y frente a los hermosos arboles de la Chararita...Los sitios más fotografiadoss, el de Gardel, y las tumbas con cruces de madera...Las esculturas de ángeles pidiéndoles suerte, y destacar sobre todo la bella escultura de una madre amamantando a su hijo frente a uno de los más lujosos lugares de la Recoleta....Los lugares preferidos.
Fueron como cinco paseos con cámara de fotos y poco morbo o casi nada o nada directa, aunque no lo crean los normales con todas las comillas del caso...Preguntarse cosas en una crisis personal, realizar una vieja idea de la infancia, e intentar alguna especie de trabajo como fotógrafo no precisamente de modas ni de fiestas...Inspirarse en gran parte en el relato de un famoso filósofo pesimista—extremo y humorista--, que en sus insomnios visitaba cementerios, posiblemente creyéndose estar viendo cierta locura...o paz o misterio o lo que fuera...


martes, 29 de octubre de 2002




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